domingo, 13 de febrero de 2011

Hampi, Hampi, Hampi...

Perdonen la demora, pero finalmente me vuelvo a empezar a poner al día, Hampi, vivimos el día de la República, y un festival que tuvo de todo un poco... capital de un imperio de la zona hace unos 500 años... un lugar para visitar, si no te molesta que hayan más occidentales que locales claro...

Barba y chucherías









Concurso de Mandalas










Paisajes, personas y personajes






















Lugares de Interés










Desfile del 26 de enero, Día de la República en India!






jueves, 27 de enero de 2011

Cuando no hay mucho para contar... pero sí mucho para vivir...

9 noches pasaron entre las dos playas visitadas, poca cosa para hacer pero mucho para disfrutar, reflexionar y vivir.

Palolem se encuentra al sur del estado, ex colonia portuguesa, de Goa, unas decenas de complejos de cabañas de caña y paja junto con otro tantos restaurantes sobre la arena forman este paraíso del relax, donde se pueden comer buenos platos de pescados y mariscos a partir de los tres dolares.
A mi gusto demasiada gente extranjera, por primera vez me sentí lejos de India, pero venia bien un descanso en el viaje.

De allí nos fuimos para el sur, con destino a Om Beach, que al no encontrar lugar tuvimos que descartar, y continuar caminando unos 30 minutos por playa y selva hasta llegar a Half Moon Beach, apenas tres complejitos de cabañitas precarias con sus respectivos restaurantes se encontraban allí, paz, tranquilidad y más paz se podía sentir, algunos dirán que es aburrido, pero para otros puede ser fascinante, sin luz eléctrica salvo en un par de paradores y con menos de cien personas entre habitantes y turistas, uno entraba de lleno en el contacto con la naturaleza, con apenas unos metros de arena y encerrado entre el mar arábigo y la selva, no había para donde escapar, simplemente dejarse atrapar.

Así que no hay grandes relatos para hacer, pero si un recuerdo muy lindo.



Fotos de Palolem (Goa, India)
















Fotos de Half Moon Beach (Karnataka, India)









martes, 18 de enero de 2011

Aurangabad, su Taj Mahal trucho y las cuevas de Ajanta

Con la promesa de ver las fantásticas cuevas-templos de Ajanta fuimos a Aurangabad para de ahí poder ir por el día a Ajanta, luego de las ya famosas horas y horas de tren llegamos y conseguimos hotel tan pronto pudimos ya que eran las 5 am.

No hay mucho para ver, más que lo que vimos, ademas de apreciar la gente, culturas y demás como se puede hacer en todo lugar al que se viaja...

Hay una replica del Taj Mahal, pero más pequeña, con materiales más baratos y peor mantenida, es un complejo funerario construido por un emperador mogol hace unos 500 años para su madre.





Al día siguiente partimos en minibus por tres horas hasta Ajanta, el entorno natural que rodea el complejo es alucinante, el lugar donde están ubicados tiene forma de herradura de caballo y por allí corre un rió, que por no estar en época de monzones, se encontraba medio seco.

El complejo se conforma por 30 cuevas-templos que en sus comienzos pertenecieron al culto Budista, dentro de las cuevas esculpidas en las piedras se destacan los frescos y esculturas. Fueron excavadas entre los siglos II a.C. y VIII d.C.








viernes, 14 de enero de 2011

Mi Primer Tren

Aunque era el décimo tren desde que llegamos a India, fue recién ahí que entendí porque la fama de ellos, hasta ahora si bien eran un poco sucios, eran aireados y nunca nos había tocado ir tan abarrotados.

Pero estas dos horas de Karjat a Pune, fue distinto, inocentemente al pedir los tickets no aclaramos que clase, por lo que automáticamente nos dieron los más baratos y tampoco estábamos tan angustiados porque no podía ser muy grave.

Con un poco picardía nos subimos a clase Sleeper, una categoría superior a la última, de la cual teníamos ticket.

Menos mal! Aunque me cuesta creer que se pueda viajar peor, apenas entramos al vagón nos separamos con Adrian, cada uno en la búsqueda de un lugar, así que pase todo el vagón chocando con mi mochila contra todo, viendo solo caras que me decían o intentaban decir que ni se me ocurra ese lugar, que estaba ocupado, etc... ni en las partes altas ni en las bajas, ya que tiene dos pisos de camas/asientos, y ya casi llegando al final y pensando en pasar a otro vagón un señor se paro, quito su pequeño bolso para dejar lugar a mi gran mochila, a partir de ahí pude pensar en otra cosa, y también en ver donde nos habíamos metido, sentir olores y demás...

Así que ahí iba parado en el pasillo con gente tirada por todos lados, donde estaba la gente era muy amigable, me miraban y saludaban, y todo transcurría tranquilamente hasta que se hizo un lugar en una cama de arriba que iba llena de maletas y el señor de al lado me miro y me hizo un gesto diciendo: "dale boludo, subí!", como pude me metí en el hueco, que si bien de ancho iba ajustado, el problema eran las piernas, aquí son todos elásticos, pero a mi eso de cruzarme de piernas abajo de las nalgas no me da mucho, así que con hormigueos, calambres y dolores aguante en mi rincón viendo el panorama del tren.

Con respecto a las cosas que vi y sentí, gente durmiendo en el piso, comiendo del piso, sacando una hoja de bananero de su bolso y abrirlo para comer arroz de adentro, señor sacándose un callo del pie del tamaño de una pelota de tenis, vendedores de comidas incomibles para cualquier ser que se quiera un poco, niños pidiendo (con shows al estilo de la película "slumdog millonaire" y mi respectivo rechazo interno), olores en todas sus variedades, sensación de que si quería ir al baño precisaba media hora desde mi lugar, y mugre en abundancia... con todo esto no hubo tiempo de claustrofobia (que hubiera sido normal en mi lugar)...

Al bajar, me reencontré con Adrian y prometimos ahorrar en cualquier cosa, menos en el ticket de tren!